El aceite de oliva español está de enhorabuena. China y la Unión Europea han establecido un acuerdo para rebajar el arancel del 10% al 5% a partir del 1 de enero de 2027. Se trata de una reducción de impuestos muy beneficiosa, que abre nuevas oportunidades al sector oleícola. El consumo se verá incrementado en el mercado chino, especialmente entre los consumidores urbanos interesados en la gastronomía y los hábitos de vida saludables.

Un perfil de cliente que aumentará de forma exponencial
Cabe recordar que España es el principal proveedor del gigante asiático, puesto que concentra el 77% del total de las importaciones de este producto. Según datos de la Administración aduanera china, las exportaciones españolas de aceite de oliva virgen extra alcanzaron los 108,1 millones de euros en 2025, una cifra que refleja su consolidación en el Lejano Oriente.
El aceite de oliva español afronta una nueva etapa de expansión, además, parte de una posición privilegiada. Esto supondrá un impulso para este producto tan atractivo en un mercado con enorme potencial. Aunque la rebaja no garantiza una disminución automática del precio final, sí ofrece margen para que productores, cooperativas y distribuidores refuercen su presencia comercial y amplíen sus ventas.
Las ventajas van más allá del aumento de las exportaciones y el índice de penetración. Una mayor demanda puede contribuir a dinamizar la actividad de almazaras, cooperativas, empresas envasadoras y operadores logísticos. Por otro lado, es probable que tenga una repercusión positiva en el empleo rural y las economías vinculadas al olivar. La principal zona productora hispana es Andalucía, concretamente las provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla.

Un producto con altos estándares de calidad
El acuerdo favorece la apuesta por productos de mayor valor añadido, como el aceite de oliva virgen extra, los aceites con denominación de origen protegida y las referencias que destacan por su calidad, trazabilidad y origen. En un mercado muy competitivo, diferenciarse por medio de la excelencia puede resultar tan importante como ofrecer precios atractivos.
A todo lo citado anteriormente, hay que sumarle la posibilidad de fortalecer la imagen de España como referente mundial de la cultura del aceite de oliva. En este sentido, la promoción de sus propiedades nutricionales, su vinculación con la dieta mediterránea y su larga tradición pueden ayudar a consolidar el prestigio de la marca España entre los consumidores asiáticos.
La exportación de este acreditado producto debe ir acompañada de campañas promocionales, acuerdos con distribuidores locales y acciones informativas que expliquen las virtudes del aceite de oliva, así como sus distintas variedades. La adaptación de los formatos y el etiquetado al consumidor chino también serán importantes para despertar su ánimo de compra.
Oriente se descubre ante el aceite de oliva español




