El campo español hace aguas por una sucesión de borrascas

Las fuertes precipitaciones afectan seriamente a los cultivos del territorio español, sobre todo en la mitad sur. Una climatología muy severa está anegando los campos. Llueve sobre mojado, es más, la tierra no puede absorber más agua. Los pantanos están desembalsando y varios ríos tienen inundadas sus riberas.

Ante semejante contratiempo, los servicios de emergencia se han visto desbordados. Son muchas las incidencias por atender en medio de un panorama muy gris. La fruta se pudre en los árboles antes de ser recogida, por lo que buena parte de la producción caerá en saco roto; el resto verá mermada su calidad y también su calibre.

AF_Foto-2

Las consecuencias para los cultivos son múltiples, como la asfixia de las raíces por falta de oxígeno, las enfermedades causadas por la humedad, la erosión del suelo y la pérdida de nutrientes esenciales. A todo esto, hay que añadir que será difícil sembrar. En otras palabras, algunos cultivos de invierno se están perdiendo; los cultivos de primavera tienen un futuro incierto.

El ganado también se ha visto sorprendido. Vacas y ovejas se han quedado sin pastos, por lo que se ha decidido trasladarlas a las tierras altas y, en casos excepcionales, alimentarlas con forraje y pienso en el interior de las granjas.

AF_Foto-3

Agricultores y ganaderos miran al cielo. Entre tanto, se cuantifican las pérdidas intentando buscar soluciones. Hay que drenar los campos para después reacondicionar el terreno. Eso sí, una vez que las aguas frenen su ímpetu y vuelvan a su cauce. No obstante, las esperanzas no se evaporan porque las ayudas ya se están tramitando.

Las asociaciones y sindicatos del sector solicitan que se flexibilicen las condiciones medioambientales de la PAC, dado que la rotación de cultivos es imposible; además, solicitan ayudas económicas por parte de las autoridades competentes. Por otro lado, Luis Planas, ministro de Agricultura, demanda a la Comisión Europea la activación del fondo agrícola de crisis para las zonas perjudicadas.

AF_Foto-4

El cambio climático es una realidad que no admite discusión. Los patrones de lluvias se están alterando y la velocidad de los vientos se está acelerando. En este sentido, la previsión es un recurso indispensable para, en la medida de lo posible, reducir los tiempos de reacción a la hora de afrontar las consecuencias.

Las lluvias empañan el futuro de las cosechas

Scroll al inicio