El martes 17 de febrero del año en curso, el Gobierno y los sindicatos acordaron el salario mínimo interprofesional (SMI) para los trabajadores del campo. Dicho salario ha experimentado una subida del 3,1% con respecto al año pasado, es decir, 37€. Por consiguiente, serán 1221 €/mes, en 14 pagas, lo que suponen 17.094€/año. Para los trabajadores eventuales y temporeros, la jornada será a razón de 57,82€.
En el salario mínimo interprofesional se computa únicamente la retribución en dinero, sin que el salario en especie pueda, en ningún caso, dar lugar a la reducción de la cuantía íntegra en dinero.

Sindicatos y patronal son las dos caras de la moneda
Por un lado, los sindicatos opinan que la subida debería ser mayor: un 7,5% más. Aunque la valoran, consideran que hay que lograr que sea del 60% del salario medio, una cifra que se basa en cálculos para mantener el salario mínimo alineado con las recomendaciones de la Carta Social Europea. ASAJA, por ejemplo, insiste en que las decisiones salariales se toman sin tener en cuenta la realidad del campo.
Por otro lado, la patronal solicita que se vinculen los salarios a la rentabilidad de las explotaciones. Alegan que los costes laborales se disparan mientras que los precios en origen no se mueven. Si hacemos un análisis comparativo, desde 2018 el SMI ha aumentado cerca del 66%, es decir, ha pasado de los 735€ a los 1221€ actuales; pero en origen no se habría producido una mejora equivalente en los precios percibidos por agricultores y ganaderos.
Además, la patronal vincula la subida a la desaparición de 20000 empleos en 2025. En definitiva, considera que es fiel reflejo de la falta de rentabilidad de las explotaciones. Por cierto, la patronal había planteado una subida del 1,5%.

La forma de tributar no renta
Uno de los puntos clave que se debatían para fijar el salario mínimo era si se aplicaría o no retención de IRPF. Tras la decisión de Hacienda sobre dejar exento el SMI ampliando la actual deducción (de 340 euros al año a 600 euros), el Ministerio de Trabajo planteó la subida del 3,1%.
Así pues, los trabajadores tributarán en 2026 a través de las retenciones practicadas por los empleadores y un año después, al presentar la declaración de la renta, recibirán una devolución por el mismo importe.

El Gobierno tiene más medidas en cartera
Por último, el decreto en cuestión no contempla medidas que el Gobierno se ha comprometido a aprobar próximamente, como evitar que las empresas absorban las subidas con la eliminación de pluses salariales. Si se están compensando otros conceptos como la antigüedad, el SMI no experimenta una subida real.
Los trabadores del campo se abonan a una subida moderada




