Los cultivos alternativos están arraigando en España. Es el caso del pistacho, un fruto seco que, debido a su excelente aceptación, tiene una gran demanda en el mercado. Un dato, el 60% de la producción nacional es pistacho ecológico, lo que favorece su exportación a países europeos como Alemania, Inglaterra y Francia. España es la primera productora de Europa y la cuarta del mundo.

Un cultivo que cotiza al alza
Su crecimiento ha sido exponencial. En apenas diez años la superficie cultivada se ha multiplicado por tres mil. Castilla-La Mancha es la principal comunidad productora con 64000 hectáreas, lo que representa el 80% de la producción nacional. En poblaciones como Villacañas, los cultivos de la vid, el olivo y el cereal están siendo sustituidos por el pistacho. En Extremadura, igualmente, se ha registrado un aumento de las plantaciones, aunque están más atomizadas.
El pistachero es un árbol caducifolio, que puede alcanzar entre 5 y 10 metros de altura. Se caracteriza por ser dioico, es decir, necesita ejemplares machos y hembras para la producción del fruto. Sorprende su longevidad, puesto que puede vivir hasta 300 años, y presenta una gran resistencia a la sequía.

Un árbol que se aclimata a la península ibérica
Este cultivo necesita unas condiciones atmosféricas y de suelo que se asemejan a las de Castilla-La Mancha. Esto es, suelos calizos y poca humedad, así como un clima continental, con inviernos fríos y veranos muy calurosos para que madure el fruto. Tales factores permiten obtener un producto de calidad, sabroso y nutritivo.
Cabe recordar que cuenta con importantes propiedades porque es rico en proteínas vegetales, vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. Favorece el tránsito intestinal, ayuda a controlar el colesterol y protege el sistema cardiovascular. En otras palabras, cae bien.

Un fruto seco con posibilidades gastronómicas
Se consume principalmente como snack en el aperitivo. No obstante, también tiene aplicaciones en repostería (bizcochos, coberturas de chocolate y helados), al igual que en cocina (harinas y cremas).
Este cultivo leñoso es una inversión a largo plazo, ya que da frutos a partir de los 7 o 9 años de su plantación. Eso sí, cada árbol puede proporcionar alrededor de 20 kilos. Es muy rentable, además, permite generar riqueza en los pueblos y fijar población. Su atractivo es tal que ya se lo conoce como el “oro verde”. La recolección se realiza a finales de septiembre y principios de octubre.

Su origen es una larga historia
Si hacemos memoria, el pistacho procede de Asia. Hace más de 7000 años, en la antigua Mesopotamia, era un producto muy extendido y también apreciado. Se dice que había pistacheros en los jardines colgantes de Babilonia. También fue valorado por los egipcios, griegos y romanos. Plinio el Viejo se refirió a él como un árbol característico de Persia, donde el pistacho representaba fortuna.
Como anécdota, la importancia de este fruto seco es tal que tiene un día mundial en el calendario: 26 de febrero.
Recolectar el pistacho es recoger beneficios




