Los productores de explotaciones agrícolas ven acertada la regularización extraordinaria de migrantes, propuesta por el Gobierno. Consideran que supone una buena alternativa ante la falta de mano de obra nacional. Los jornaleros españoles denuncian la baja retribución y la dureza del trabajo.
El lunes 20 de abril del año en curso comenzó la regularización de forma presencial. Los requisitos eran los siguientes: residir en España antes del 1 de enero de 2026, demostrar permanencia ininterrumpida y carecer de antecedentes penales. La recepción de solicitudes, tanto física como telemática, finaliza el 30 de julio de 2026.

Mano de obra internacional
Las cuadrillas extranjeras son habituales. Según las estadísticas, casi cuatro de cada diez afiliados son foráneos. Por tanto, el sector recibe con agrado la posibilidad de contar con gente que tenga sus papeles en regla para la cosecha, la vendimia, etc. Es importante que las personas ya asentadas en territorio español tengan su documentación al día.
Unos 215.000 migrantes trabajan actualmente en el campo español, pero se estima que hacen falta 150.000 personas más, según las organizaciones agrarias. Todo para que la producción agroalimentaria no se vea comprometida y, además, que no se acelere la despoblación rural ni el abandono de tierras.

Las condiciones laborales son prioritarias
Organizaciones agrarias y sindicatos exigen buenas condiciones laborales para evitar la marcha a otros sectores. Voces autorizadas afirman que este proceso va a servir para mejorar la calidad de vida de estas personas, así como para facilitar mano de obra a las explotaciones.
Los sindicatos, concretamente, valoran esta regularización e insisten en la necesidad de hacer atractivo el campo, algo que pasa por ofrecer salarios dignos, mejores alojamientos, atención sanitaria, adecuación de la jornada a la climatología, etc.

Facilitar la integración y la formación
El asunto es de tal trascendencia que sin migrantes se pondría en riesgo la sostenibilidad del sector Primario. Y no sólo eso, diversos productos se encarecerían y varias explotaciones no podrían continuar. Es necesaria la incorporación de personas al mercado laboral, así como su integración en la sociedad. De lo contrario será complicado afrontar el reto demográfico que tenemos por delante.
Desde ASAJA Cataluña, señalan que la contratación en origen no se puede detener debido a que hay muchas personas trabajando, las cuales llevan ya muchos años y están formadas. Esta misma formación se debe aplicar a los que se regularicen a partir de ahora.
La regularización responde a una necesidad real




