A partir de ahora, las siglas NTG tendrán mucho significado. El Parlamento Europeo ha aprobado, de forma definitiva, la normativa que regulará las Nuevas Técnicas Genómicas. Esto supone que los futuros cultivos serán más resilientes, es decir, tendrán una mayor capacidad para afrontar situaciones como el cambio climático, cuya virulencia está pasando factura a la agricultura.
La biotecnología es una ciencia aplicada que contribuirá a mejorar los cultivos. En este sentido, lo hará con una mejora genética para obtener semillas y plantas más resistentes al estrés hídrico, las temperaturas extremas, las plagas, las enfermedades… Se incrementará la productividad y también el valor nutricional de los frutos. Este gran logro ayudará a responder a la demanda alimentaria global.

El Gobierno y las asociaciones agrarias se declaran a favor
El ministro de Agricultura, Luis Planas, considera que esta medida es muy beneficiosa para los países del sur de Europa, más afectados por una climatología con grandes oscilaciones térmicas. El ministro también destaca la ventaja de poder modificar material genético de manera precisa, eficiente y con plena seguridad.
Por otro lado, las organizaciones agrarias valoran positivamente esta normativa. Entienden que permitirá a los 27 países de la UE ser más competitivos. Las nuevas semillas y plantas contribuirán a mejorar las cosechas, tanto en calidad como en volumen de producción. Por otro lado, dependerán menos de pesticidas y fertilizantes, lo que favorece la sostenibilidad.

Las nuevas variedades llegarán antes al mercado
Las ventajas son múltiples. Las NTG ofrecen incluso la posibilidad de reducir los tiempos de investigación y desarrollo de las distintas variedades hasta que se introduzcan en el mercado. Recordemos que utilizan recursos como el CRISPR, que actúa como un bisturí molecular para cortar, modificar y reemplazar secuencias genéticas. Así pues, se podrán crear variedades de forma más rápida.
Las NTG se dividen en dos categorías bien diferenciadas. La primera agrupa a las plantas con pequeñas modificaciones genéticas, que pueden ocurrir por mutación natural, por lo que están exentas de restricciones legales; la segunda agrupa a las plantas con modificaciones más complejas, como tener ADN de otras especies en su propio organismo, por lo que están sujetas a requisitos como los de los transgénicos, incluyendo procesos de autorización y etiquetado.
En conclusión, esta normativa de las Nuevas Técnicas Genómicas, que había generado mucha expectación, entrará en vigor el año 2028. Por cierto, cada Estado miembro podrá restringir o prohibir su cultivo.
NTG, una normativa con todas las letras




