Un agosto de alto impacto por el granizo

Los campos españoles han visto cómo las tormentas de granizo han afectado seriamente a sus cultivos. El daño ha sido considerable por la magnitud de las mismas. Se habla de bolas de 3 y 4 cm de diámetro, que han impactado como auténticos proyectiles. Además, en determinadas zonas ha caído pedrisco. Esto constituye un serio contratiempo para los agricultores.

Una vez cuantificadas las pérdidas, se han registrado daños en 54.600 hectáreas de cultivo aseguradas, con indemnizaciones por valor de 50 millones de euros, según los datos facilitados por el consorcio Agroseguro a Efeagro. En consecuencia, podemos afirmar que es el agosto con mayor siniestralidad de la historia del seguro agrario.

Las bolas de hielo se han recogido a manos llenas

Las bolas de hielo se han recogido a manos llenas

Los cultivos más perjudicados han sido los leñosos y los herbáceos, concretamente los cítricos, el caqui, la uva, la pera, el maíz, el girasol, el almendro y el brócoli. Los daños se han producido a diferentes niveles. Por un lado, a nivel foliar, desgarrando y arrancando hojas, lo que supone una reducción de la capacidad fotosintética de la planta; por otro lado, a nivel de frutos, que han sido agujereados, por lo que acabarán pudriéndose y será imposible su comercialización.

El almendro ha sido uno de los más castigados, dado que el pedrisco llegó justo antes de la recolección. En Aragón, por ejemplo, las tormentas con rachas de viento han quebrado las ramas de los árboles. En la Región de Murcia, el fruto seco, tras caer al suelo, ha quedado diezmado en la comarca del Noroeste.

La uva de vinificación ha sufrido desperfectos en las bayas, además, cuando se encontraba en una fase especialmente vulnerable. La pérdida de masa foliar puede dificultar la maduración y reducir la calidad final del vino. Las comunidades más perjudicadas han sido Castilla-La Mancha, La Rioja, Navarra y Aragón.

El pedrisco ha perforado los frutos

El pedrisco ha perforado los frutos

Los frutales tampoco han escapado al temporal. El caqui ha sido víctima del pedrisco en la Ribera del Júcar cuando el fruto ya estaba desarrollado. El melocotón y la manzana han corrido la misma suerte en Aragón, con visibles marcas en la piel. La pera ha padecido serios destrozos en Cataluña, Navarra y La Rioja. Por consiguiente, todos estos frutales ven comprometida su salida al mercado.

Otros cultivos, como maíz y girasol, han experimentado una especial virulencia, quedando tumbados o encamados. La Región de Murcia y Aragón son testigos de que el granizo ha hecho mella.

Para los agricultores, las consecuencias van más allá de una cosecha perdida en términos económicos. Ahora tendrán que asumir los trabajos necesarios para recuperar las plantaciones, la reducción de producción de la próxima campaña tras resultar dañadas las estructuras vegetales, y el riesgo de enfermedades en las brechas abiertas por el pedrisco.

El campo español es golpeado por un clima hostil

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