Los cítricos de la cuenca mediterránea tienen un enemigo que está poniendo en riesgo su integridad. Se trata de la araña roja (Tetranychus urticae). Durante las últimas campañas, organizaciones agrarias y técnicos han alertado sobre el incremento de las poblaciones de este arácnido en plantaciones de clementinas y naranjas, sobre todo en la Comunidad Valenciana, donde ya se considera un problema de primer orden.

Una depredadora mayúscula de tamaño minúsculo
La araña roja es un ácaro fitófago, cuyo tamaño apenas alcanza el medio milímetro. Coloniza las hojas de los cítricos y se alimenta perforando las células vegetales para extraer su contenido. Las altas temperaturas y la baja humedad del verano aceleran su ciclo biológico, favoreciendo su proliferación en cultivos arbóreos, como naranjos, limoneros y mandarinos.
Los daños sobre estos cítricos son múltiples. Los primeros síntomas son punteaduras amarillentas y decoloración de las hojas, que terminan secándose y cayendo de forma prematura. Cuando el ataque es intenso, el árbol pierde capacidad fotosintética, se debilita y reduce su vigor. En los frutos, las picaduras provocan manchas herrumbrosas y un aspecto mate o grisáceo, que deprecia su comercialización.
El impacto económico es preocupante. La reducción de fruta que puede salir al mercado se suma al incremento de los costes del control de esta araña. Según LA UNIÓ, los tratamientos específicos contra la araña roja superan los 2.700 euros por hectárea, una cifra que compromete la rentabilidad de muchas explotaciones. La situación es especialmente grave en la provincia de Castellón, principal zona productora de clementinas de España.

Plan Estatal de Gestión de Resistencias
LA UNIÓ ha solicitado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación la puesta en marcha de un Plan Estatal de Gestión de Resistencias frente a este ácaro, acompañado de un refuerzo de las herramientas de control químico y biológico. Anticiparse a su expansión es crucial.
Entre las medidas planteadas destacan la creación de una red nacional de vigilancia de resistencias con la participación de centros de investigación y comunidades autónomas; la elaboración de mapas de sensibilidad de las poblaciones de araña roja; la actualización periódica de las recomendaciones oficiales; la agilización de la autorización de nuevas materias activas y modos de acción; las autorizaciones excepcionales cuando no existan alternativas eficaces; el impulso del reconocimiento mutuo de productos autorizados en otros Estados miembros y un programa específico de investigación en control biológico basado en ácaros fitoseidos, que funcionan como depredadores naturales de las arañas rojas.
Asimismo, LA UNIÓ reclama financiar ensayos que compatibilicen el control químico con la conservación de la fauna auxiliar, así como reforzar el impulso tecnológico mediante formación y jornadas dirigidas a técnicos y agricultores.

Materias activas autorizadas por la UE
Se ha detectado una pérdida de eficacia de algunos acaricidas como consecuencia de la aparición de resistencias, favorecido tanto por la elevada capacidad de adaptación biológica de la plaga como por la reducción del número de materias activas disponibles tras las restricciones regulatorias europeas.
Entre los años 2023 y 2026, las estrategias fitosanitarias se han basado en la rotación de materias activas con distintos modos de acción para frenar las resistencias anteriormente citadas. Los productos más utilizados en cítricos han sido los formulados con abamectina y milbemectina, comercializados como Koromite y Milbeknock, que son eficaces sobre huevos, ninfas y adultos. También se han empleado acequinocil, fenazaquin, piridabén…
La regulación ha cambiado de forma considerable. Ya en 2024 se advirtió de la reducción del número de materias activas autorizadas por la Unión Europea, es más, a partir de 2025, hexitiazox quedaba como una de las pocas sustancias con acción ovolarvicida disponible para cítricos.
En definitiva, la araña roja ha pasado de ser una plaga estacional a un desafío estructural para la citricultura española. El aumento de las resistencias, la reducción de herramientas químicas y los elevados costes de control obligan al sector a avanzar hacia un manejo integrado más preciso y sostenible.
La araña roja exprime los recursos de los cítricos




